Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Mientras sigo experimentando y buscando recetas de dieta apetitosas que se salgan de la típica ensalada de lechuga y el triste filete a la plancha os propongo una tortilla muy rica de bacalao un poco diferente a la clásica que ya tengo publicada.

Las diferencias:
Incorporar a la tortilla pimientos asados.
Hacerla en forma de rollo.

Con las cantidades que pongo salen dos buenas raciones que acompañadas con una ensalada de pimientos asados hacen una comida bien completa.

Ingredientes:
1 patata grande
Media cebolla
1 pimiento asado
200g de bacalao desalado
2 huevos grandes
75 ml de aceite
Una rama de perejil
Sal
Se pone el aceite en una sartén y se echa la cebolla cortada en juliana, se va pochando a fuego suave mientras cortamos la patata en lascas finitas y las salamos.
Añadimos la patata a la sartén y continuamos a fuego suave removiendo de vez en cuando hasta que estén tiernas las patatas y la cebolla. Sacamos escurriendo bien. Reservamos.

Retiramos el aceite de la sartén y la volvemos a poner al fuego, echamos el bacalao desmenuzado y rehogamos un minuto. Sacamos y reservamos.

Batimos los huevos con una pizca de sal. Echamos la patata y cebolla, el bacalao y el perejil picado muy fino. Mezclamos.


Calentamos la sartén cuadrada (de tortilla japonesa) y la pincelamos con aceite. Echamos la mezcla de huevos, extendiéndola en una capa fina.
Sobre la tortilla ponemos el pimiento asado en tiras y empezamos a enrollar. Nos ayudamos con una pala ancha, haciendo el rollo hacia la parte mas alejada del mango que sujetamos con la otra mano
Cuando llegamos al extremo de la sartén y tenemos el rollo formado, podemos ir dándole vuelta si nos gusta la tortilla más hecha.

Sacamos el rollo a una fuente alargada acompañamos de pimientos asados. Servimos cortado en rodajas.

Espero que os guste.
Después de unos días de descanso quiero volver con una entrada muy especial, dedicada a Ron, mi gatito ( gatazo en tamaño y en cariño), y nada mejor que uno de esos platos que pongo últimamente en los fines de semana para que los niños puedan participar en los menús familiares con aportaciones divertidas y ricas.

A Ron le gustaba acompañarme en la cocina, y aunque fuera a ras de suelo no se perdía nada y su colaboración era cerrarme las puertas de los armarios bajos. Echo mucho de menos su compañía y todo el cariño que me daba mi chico de los ojos azules.Ahora podré ver tu carita cada día cuando abra el blog.

¿Unos huevos rellenos de ensaladilla de cangrejo vestidos de setas? ¿O unas brochetitas de huevos de codorniz con tomates cherry?...
Ingredientes:
Tomates cherry
Tomates bola
Huevos de codorniz
Huevos de gallina
Ensaladilla de palitos
Lechuga
Perejil
Mayonesa
Cocemos los huevos en agua y sal. Reservamos.
Preparamos la ensaladilla picando muy los ingredientes bien finos:

Patata cocida, palitos de cangrejo, aceitunas, huevo cocido, pimientos asados, mezclamos con unas cucharadas de mayonesa. Reservamos.

Para los huevos rellenos: cortamos un casquete en la parte más redondeada de los huevos. Con un vaciador pequeño sacamos la yema de los huevos y ahuecamos un poco los huevos ( los recortes de huevo los echamos a la ensaladilla.)Reservamos.

Cortamos los tomates en mitades y vaciamos un poco. Ponemos medio palillo clavado en los tomates. Reservamos.
Cortamos la lechuga en juliana y reservamos.
Empezamos a montar las setas.

Ponemos un fondo de lechuga en el plato. Rellenamos los huevos con una cucharadita de ensaladilla, tapamos con las mitades de los tomates y los colocamos verticalmente sobre la lechuga.

Ponemos una cucharada de mayonesa en la manga y con una boquilla fina lisa hacemos puntitos sobre las “sombrillas” de tomate.
Antes de servir, aliñamos la lechuga al gusto y listo para llevar a la mesa.

Para las brochetas de huevo de codorniz ponemos el huevo metido en medio tomate cherry vaciado y lo pasamos a la brocheta con una hojita de perejil en la base.
Repetimos con otro huevo y con la mayonesa hacemos puntitos sobre los tomates. Listo el aperitivo.

Espero que os guste y que los “pequeños chefs” disfruten ayudando en la cocina.
Con el paso del tiempo indudablemente acumulamos experiencia, conocimientos, y muchas, muchas comidas preparadas, pero también nos llega la rutina, la monotonía, y el aburrimiento de hacer siempre lo mismo. Por eso, de vez en cuando va bien hacer un cambio en una receta, aunque ese cambio solo afecte a la forma de presentarla, al recipiente, o a la cantidad. Unas albóndigas pueden convertirse en unas tapas, un salmorejo en un chupito, o unas patatas fritas con huevo en una pizza o una tarta.

Cuando consigo huevos camperos, siempre hay alguna cena en la que los preparo. Un plato con estos huevos gana muchos puntos. Un revuelto, una tortilla o simplemente unos huevos fritos, pasan directamente a la categoría de capricho y merecen un buen marco y buena compañía.

Como comentaba hace unos días Mjos, freír un huevo tiene su aquel, y no me parece muy afortunada esa frase de “no sabe ni freír un huevo”, ¡cómo si fuera lo más fácil de hacer! Eso sin contar con los gustos personales. A mi me gustan sin “puntillas” tostadas, con la clara blanca y cuajada y la yema crudita. Y a la hora de buscarles compañía, me encantan con patatas fritas, arroz blanco, salsa de tomate, pisto… y siempre, siempre, con un buen pan.
Y esta fue la elección para la cena de hoy: patatas panadera, pisto y el huevo frito.
Sencilla, no?, o como decía
Martirio, arreglá pero informal.
Para hacer las patatas panaderas, las corté con la mandolina y como era una sola ración las freí en una sola tanda en aceite no demasiado caliente para que no lleguen a dorarse.


Para el pisto puse cebolleta fresca, pimiento rojo, pimiento verde, calabacín y tomate, pero eso va en gustos y cada uno tiene su receta.

Y con los huevos fritos pasa algo parecido, unos los prefieren hechos en aceite bien caliente tostaditos y crujientes, otros menos hechos.

En cualquier caso, esto no es más que una idea. Espero que os guste.
Las quiches me parecen muy buena idea para preparar sobre la marcha un entrante o una cena rápida. Además admiten casi todos los ingredientes, por lo que también son estupendas para aprovechar alguna cosa que nos sobre.

La hice de espárragos y salmón ahumado y tuvo muy buena acogida.
Para una quiche de 20 cm.

Ingredientes:
Masa quebrada
Manojo de espárragos
150 gr de salmón
100 g de queso rallado
2 huevos grandes
200 ml de nata cocina
Sal
Nuez moscada
y/o pimienta.
Forramos un molde bajo con la masa quebrada, tapamos con papel de horno y ponemos dentro garbanzos, alubias o las bolas de hornear. La horneamos unos 10 minutos a 180º. Sacamos y quitamos el peso y el papel. Pintamos con huevo batido y lo horneamos otros 5 minutos. Reservamos.

Limpiamos los espárragos y los cortamos en trozos. Los ponemos 10 minutos a hervir con agua y sal. Reservamos.
Cortamos el salmón en trocitos pequeños. Reservamos.
Si tenemos el queso en un trozo lo rallamos fino.
Batimos los huevos con la nata y sazonamos con sal, nuez moscada y/o pimienta.

Vamos echando en el molde sobre la masa, los espárragos , salmón, y queso rallado, intercalados hasta terminar los ingredientes.

Echamos por encima el huevo con la nata, procurando que quede todo bien calado.

Metemos en el horno a 180º unos 25 minutos, hasta que esté cuajado. Pinchamos con una brocheta para comprobar.

Se puede tomar caliente o fría.

Espero que os guste.
La combinación de calabaza con morcilla es bastante usual en cocina, en cremas, pasteles… o en estos buñuelos. Un aperitivo, o un entrante rico y sencillo de hacer.

Los hice con una variedad de calabaza que aquí llamamos calabazón por el tamaño tan grande que tienen estas calabazas. No suele ser frecuente encontrarla, se vende en trozos. Pero se puede hacer con otro tipo de calabaza.

La morcilla que usé es de arroz, pero en otras ocasiones puse morcilla fresca de Salamanca que me encanta.

Ingredientes:
250 g calabaza cocida
1 huevo
100 g de morcilla
3 cucharadas de harina
Sal
½ cucharadita de impulsor
Aceite para freír
Limpiamos la calabaza y la troceamos. Se pone a cocer en agua con una pizca de sal hasta que esté blanda, sacamos la calabaza sobre un colador y la dejamos escurrir (es importante que quede muy escurrida). Trituramos.
Mientras escurre la calabaza, cortamos la morcilla en rodajas finas como de un cm, y las desgrasamos en una sartén untada en aceite, cuando está crujiente la sacamos y la desmenuzamos. Reservamos.


Ponemos en un bol el puré de calabaza, el huevo batido y mezclamos. Tamizamos la harina junto con el impulsor y mezclamos hasta que la masa quede homogénea. Añadimos la morcilla desmenuzada y mezclamos.

Vamos tomando cucharadas de masa y las freímos en abundante aceite.
Si la sartén es suficientemente honda los buñuelos se darán la vuelta ellos solos, si no, les damos la vuelta para que se hagan por los dos lados. Sacamos sobre papel de cocina y servimos bien calientes.
Quedan esponjosos y muy
suaves de sabor.

Espero que os guste.