Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Gastromanía
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Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Una ensalada muy sencilla que se hace en un momento: con un arroz blanco, salmón ahumado, aceitunas o alcaparras mezclados con una salsa mahonesa con eneldo.

Para el “envase” de la ensalada podemos usar unos cítricos vaciados, limas, naranjas, limones… o simplemente ponerla en unas copas, adornadas con unas rosas de salmón, una rodajita de limón y una rama de eneldo. El resultado es muy vistoso.


La pulpa de vaciar los cítricos podemos usarla para unos refrescos o congelar el zumo una vez triturada y colada.
Para seis limas grandes necesitamos:
150g de arroz blanco.
100 g de salmón ahumado.
1 cucharada de alcaparras o aceitunas picadas.
2 huevo cocido picado.
2 cucharadas de mahonesa.
1 cucharada de nata.
Eneldo.
Un hilo de aceite.
Salmón para las rosas.
Limas.
Vamos vaciando las limas:
cortamos el casquete superior, y con una puntilla o un vaciador redondo empezamos desprendiendo la pulpa por los bordes y la sacamos con el vaciador con cuidado de no romper la fruta. Reservamos.


Preparamos la ensalada mezclando en un bol el arroz con un hilo de aceite, el salmón picado, el huevo duro picado, las aceitunas o alcaparras picadas.


Añadimos la mahonesa batida con la nata y el eneldo picado.

Rellenamos las limas con la ensalada presionando un poco para compactarla. Cubrimos con un poco de salsa de mahonesa.

Cortamos tiras muy finas de salmón y las enrollamos en forma de rosa.
Ponemos una rosa sobre cada lima, un trocito de limón y una ramita de eneldo.

Los ponemos en el frigorífico hasta el momento de servir.
Espero que os guste.
Este aperitivo ya lo anuncié en el cumpleaños de Ángeles. Es una tapa de Rodrigo Roza, de la Taberna del Zurdo en Oviedo. Es muy sencilla de preparar y resulta espectacular servida en las propias cáscaras de huevo.

Pongo la misma receta que hicimos en el curso, porque me encanta el bacalao, pero como en cualquier tortilla podemos cambiar el relleno a nuestro gusto: chorizo, gambas, champiñones, gulas …
Los ingredientes son los mismos que en una tortilla tradicional; patata, huevo, cebolla y el ingrediente que nos guste, pero preparados de otra manera.

La patata se incorpora en forma de espuma, usando el sifón, pero en casa si no tenemos sifón podemos hacer la espuma mezclando el puré de patata (100 g) con una clara batida a punto de nieve y dos cucharadas de nata montada ( sin azúcar).

Para usar las cascaras de huevo, las cortamos quitándole el casquete superior y retirando todas las telillas. Las hervimos 10 minutos (la salmonela se aloja en la cascara de huevo principalmente). Las secamos y reservamos.
Ingredientes:
100 g de espuma de patata.
½ cebolla picada muy fina.
½ pimiento picado muy fino.
100 g de bacalao.
½ yema por huevo.
Sal.
Dos cucharadas de aceite.
Abrimos los huevos y separamos las yemas y las claras. (Si pensamos en hacer esta receta podemos ir guardando las cascaras de huevo unos días antes). Ponemos a hervir las cáscaras con agua y sal 10 minutos. Las sacamos y las secamos.
Pochamos a fuego lento la cebolla y el pimiento verde a fuego muy lento.

Escaldamos el bacalao desalado unos minutos hasta que se separe fácilmente en lascas (dos o tres minutos hirviendo).

Ponemos a calentar al baño maría el sifón con la espuma de patata o si la hacemos sin sifón la calentamos en un cazo al baño maría.

Ponemos en un cazo las yemas con una cucharada de agua (una cucharada de agua por cada cuatro yemas) las batimos con una pizca de sal sin espumar y las cocemos al baño maría hasta que espesen.
Tenemos todos los ingredientes para montar esta “tortilla”.

Ponemos las cáscaras en copas que se ajusten en tamaño, o sobre una bandeja con sal gruesa que las mantenga rectas. Yo además de las copas he usado una huevera,( que a partir de una broma se ha convertido en la huevera del reto jajajaja. Ángeles ya lo ha superado con los huevos de Pascual y Minnie en una línea minimalista total, ha acomodado tres huevos que han posado para sus magníficas fotos)

Empezamos poniendo una cucharada de espuma de patata, encima otra de cebolla y pimiento pochado, unas lascas de bacalao y cubriendo, una cucharada de la yema cocida.
Adornamos con una hoja de perejil, cebollino picado o unos germinados, no necesitan mucho más adorno porque los propios huevos hacen una presentación sorprendente y llamativa.
En copas

O en la huevera
Espero que os guste.
Una de cal y otra de arena. Después del lingote de foie, que es laborioso, que no difícil, un aperitivo, sencillo, facilísimo y que se hace en tres minutos mal contados.

Estos rollitos fueron una aportación extra de Alex Sampedro en el curso de tapas:

Es un bocado fresco y ligero y casi lo podemos hacer a medida, eligiendo las verduras de la ensalada y la salsa. Yo hice los rollitos con una ensalada de brotes tiernos, pero vale cualquier otra: rúcula, canónigos, lechuga, escarola, hoja de roble… Y como salsa puse una de yogur: yogur, mostaza y mayonesa. Puse también espárragos verdes frescos escaldados, que podemos sustituir por espárragos blancos o unas tiras de salmón ahumado, una anchoa o queso fresco.

Tenía huevas de salmón empezadas, pero puede prescindirse de ellas o poner de trucha o sucedáneo de caviar.

Las obleas de arroz se venden en casi cualquier súper: Alcampo, Carrefour o en el Corte Inglés. Suelen estar en la parte de comida internacional. Hay varias marcas, os pongo unas imágenes para que veáis el aspecto.

Ingredientes:
Obleas de arroz.
Ensalada de hojas variadas.
Espárragos verdes.
Salsa de yogur.
Mayonesa.
Huevas de salmón.
Aceite y vinagre.
Sal.
Para hacer manejables las obleas de arroz hay que humedecerlas, salpicándolas con agua o usando un spray. Se trabajan sobre un paño húmedo.

Se pone la oblea de arroz sobre el paño húmedo y se rocía por ambas caras hasta que queden flexibles. Se pone un buen puñado de hojas de ensalada, extendidas a lo largo de la oblea.
Se pone sobre la ensalada uno o dos espárragos, se sazona con sal y si nos gusta unas gotas de balsámico, vinagre y un hilo de aceite (yo no les puse). Se pone una cucharada de salsa de yogur o mayonesa.

Enrollamos apretando bien para que quede un rulo compacto.
Recortamos los extremos y cortamos en tres o cuatro trozos.
Los colocamos verticales en la bandeja y los acabamos con un poco de mayonesa y unas huevas.

Espero que os guste.
Nunca se nos ocurriría montar un diamante en un trozo de hierro viejo y oxidado, ¿no?. Por eso mismo cuando vi a Alex Sampedro envolver esta mousse de foie con ese baño de oro me pareció genial. A estas alturas no voy a negar mi pasión por el foie. Me gusta tanto como a otras les horroriza :)

Es entretenido de hacer, pero tiene la ventaja de que podemos tener congelados los lingotes a falta de bañarlos. De hecho tengo una bandejita en el congelador para cuando lleguen María y Ricky (aunque con el trancazo que trae no sé si estará para mucho lingote).
Ingredientes
mousse:
80 g de cebolla roja.
20 gr de aceite.
20 gr de mantequilla.
125 gr de hígado de pollo.
10gr de brandy.
175 gr de nata.
150 gr de nata semimontada.
500gr de foie fresco.
3 cucharadas de fondo de ternera.
2 hojas de gelatina.

Ingredientes para el baño:
1l de caldo de pollo.
60 gr de gelatina vegetal.
Polvo de oro.
Para los grisinis:
300 g de harina.
25 gr de aceite.
7 gr de levadura.
4 gr de sa.l
160 gr de agua.
Sésamo negro.
Hice media receta (la mitad de ingredientes), me salieron 28 lingotes. Los únicos cambios que hice fueron, poner hígado de conejo en vez de pollo y como no tenía foie fresco usé micuit.
Como la mousse debe de estar congelada para poder bañarla, tenemos que hacerla con antelación.

Lavamos con abundante agua el hígado de pollo y lo dejamos un rato en agua para que pierda la sangre y no de mal color a la mousse.

Pochamos la cebolla en el aceite y mantequilla.
Añadimos el hígado troceado y rehogamos.
Ponemos el brandy y la nata esperamos a que rompa a hervir y bajamos para acabar de hacerlo a fuego lento. Probamos de sal.

Trituramos añadiendo el micuit y las hojas de gelatina hidratadas. Colamos. Dejamos entibiar mientras montamos la nata.


No hay que montar demasiado la nata, la dejamos semimontada.

Añadimos la nata y al preparado de foie y mezclamos con cuidado. Echamos esta mezcla en los moldes y los metemos al congelador.


Para los grisinis: amasamos todos los ingredientes. Dejamos reposar unos minutos la masa y extendemos, cortamos rectángulos y los enrollamos en forma de palitos.
Ponemos sobre el papel de horno, espolvoreando con sésamo negro y con un hilo de aceite. Horneamos 10 minutos a 220º.

Para el acabado del lingote:

En un litro de caldo de pollo disolvemos la gelatina vegetal y el polvo de oro (la cantidad dependerá de que lo queramos más o menos dorado). Llevamos al fuego hasta que inicie el hervor.


Desmoldamos los lingotes congelados y ayudándonos con un alfiler grande o un tenedor de bombones, los vamos sumergiendo en el caldo dorado.
Sacamos a un plato hasta que enfríen y cuaje el baño.

Servimos acompañados de los grisinis.

Espero que os guste.
Tapas, pinchos, cocina miniatura… o como se os ocurra llamarlo. Es una dimensión de la gastronomía que está en pleno auge y que me encanta. Incluso para una comida, la posibilidad de probar muchos platos sin morir en el intento, me parece de lo más apetecible.

Resumir en una tapa todo un plato tradicional tiene su aquel, pero para eso están los expertos como Rodrigo Roza, de La Taberna del Zurdo, que recrea en un bocado todos los sabores del torto de maíz con picadillo y huevo. Un bocado de lujo que os recomiendo.

Lo que más me ha sorprendido de la tapa es la yema en salmuera, tiene una textura deliciosa y un sabor increíble (nada que ver con la yema cruda).
Esta receta quiero dedicársela especialmente a Rafa:
Rafa, tardaron, pero por fin ya me han dicho que eres fan del blog, jajajaja y eso merece un premio, así que estos tortos van por ti.

Ingredientes (para 12 bocaditos):
300g de harina de maíz.
30 g de harina de trigo.
1 cucharilla de azúcar (6 g).
Sal.
Agua tibia.
3 chorizos.
4 yemas.
500 g de sal.
125 g de azúcar.
Las yemas tenemos que prepararlas con antelación porque necesitan cuatro horas en salmuera. Pero pueden prepararse y tenerlas en el frigo para usarlas cuando las necesitemos.

Se pone el azúcar y la sal en una fuente honda, se mezcla bien y se hacen unos huecos para las yemas. Limpiamos de clara las yemas y las echamos en la salmuera, las cubrimos y las dejamos cuatro horas. Si queremos una textura más fluida las dejamos menos tiempo, pero a mí me gustó como quedaron con las cuatro horas.

Pasado el tiempo, destapamos las yemas y las lavamos para quitarles la sal sobrante que queda pegada. Las trituramos (yo solo preparé dos yemas y lo que hice fue batirlas con una cuchara de madera después de deshacerlas un poco con el tenedor).
Ponemos en una manga o en un cucurucho de papel de horno.

Hacemos la masa de los tortos, poniendo todos los ingredientes secos en un bol y vamos añadiendo agua tibia hasta que quede una masa manejable que podamos estirar sin que se rompa. Dejamos reposar mientras preparamos el chorizo.

Cortamos rodajas de chorizo como de 3 cm (cuatro de cada chorizo). Las pasamos por la sartén caliente para desgrasarlo un poco. Sacamos a un plato.

Hacemos bolas de la masa de torto del tamaño de una nuez grande. La aplastamos entre dos papeles. Ponemos una rodaja de chorizo en el centro y cerramos formando como un vaso con el chorizo dentro.

Freímos en aceite caliente hasta que estén dorados. Sacamos sobre papel de cocina. Si nos sobra algo de masa de los tortos podemos hacer unas palitos y freírlos para acompañar al torto.

Ponemos sobre cada torto un copete ( me ha quedado fino, eh?, y eso que no he dicho topping jajaja), para entendernos, un pegotín de la crema de yema …

… Y listo para llevar a la boca.
*Podemos hacerlos con picadillo de chorizo, pero creo que nos resultaría un poco más difícil darles forma, y con chorizos tiernos queda muy rico.

Espero que os guste.