Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Gastromanía
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Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Las cremas de legumbres son estupendas por muchas razones. Son purés de inicio para los más pequeños, y para los mayores. Son más digestivos que las legumbres si las hacemos de forma que no lleven las pieles de las legumbres

Además son una buena manera de aprovechar unas cucharadas de legumbres que nos hayan sobrado. Las hago para mí, porque a María no le hacen mucha gracia.
Dependiendo de la legumbre que sea, guisantes, lentejas, garbanzos… siempre podemos encontrar un acompañamiento que complementa el plato y que lo convierten en una delicia (para mí, claro).

La crema de lentejas queda muy rica combinada con jamón y setas en un huevo escalfado.

Ingredientes:
1 cucharada de aceite
Caldo de carne
1 huevo
Taquitos de jamón
Se trituran las lentejas. Se pasa el puré por un colador fino. Se pone el puré en un cazo.
Si está muy espeso ponemos un poco de caldo.
Se adereza con una cucharada de aceite de trufa (se puede hacer en casa, macerando trufa en una botella de aceite), y se deja hervir uno o dos minutos removiendo para que pierda el aire que le entra al triturarlo.

Para el escalfado cortamos un film colocándolo sobre un bol pequeño, y lo pincelamos con aceite. Ponemos el huevo, una cucharadita de preparado de setas y daditos de jamón muy pequeños y sal.
Cerramos y anudamos, pasamos una brocheta por encima del nudo para no quemarnos al retirar el huevo. Sumergimos el paquete en agua hirviendo unos minutos, (dependerá de como nos guste de hecho el huevo).

Se sirve el puré en el plato y se pone encima el huevo escalfado.

Espero que os guste.
Querido Cosmen, aunque haya muchas recetas en el blog que hemos compartido y que implícitamente te haya dedicado, no podía dejar de poner una expresamente para ti.

Tengo muchas razones para hacerlo. Eres el mejor amigo de María, y eso sería suficiente, pero además, hemos compartido momentos estupendos y otros menos amables, me has hecho reír recordando el día que TÚ me conociste en Meres, y me has confiado a Lana (ahora Bebé). Y hoy quería decirte que te quiero un montón, que te mando todo el ánimo y un abrazo muy fuerte para que lo compartas con tu Belén.

Podrías haber tenido otro plato favorito, porque las lentejas han resultado ser muy ingratas con la cámara. Y mira que las he mimado, hasta les he puesto un tocado muy mono con un velo de pan (ya sabes lo que me gustan los sombreros, jajajaja) y otro más colorido, pero no hay manera de que queden favorecidas.
En casa las hago solo con las verduritas del sofrito, pero he puesto otras alternativas para quienes prefieran un plato más contundente.

Ingredientes:
Lentejas
2 cucharadas de sofrito
Una pizca de pimentón
Sal
50 cc de aceite
Ajo molido
Agua o caldo.
*Taquitos de jamón
*Tiras de bacon frito
*Rodajas de chorizo
Ponemos las lentejas a remojo unas dos horas.

Ponemos en la olla el aceite con el sofrito, rehogamos un momento. Si queremos poner jamón, bacon o chorizo, ahora sería el momento de añadirlo al sofrito.
Escurrimos las lentejas y las echamos a la olla junto con el ajo molido, la sal y el pimentón, las rehogamos hasta que estén bien impregnadas del sofrito.
Añadimos el agua o el caldo, cubriéndolas generosamente. En cuanto empiecen a hervir bajamos el fuego y las dejamos cocer a fuego lento hasta que las lentejas estén blandas. Si se quedan secas añadimos un cacillo de caldo. Deben de estar siempre cubiertas con el caldo (más o menos cubiertas dependiendo de lo caldosas que nos gusten). Una vez cocidas apagamos el fuego y dejamos reposar para que el caldo tome cuerpo.

Para hacerlas en la olla rápida, una vez añadida el agua, tapamos y cuando aparezcan los dos anillos indicando máxima presión contamos 10 minutos. Dejamos que pierda la presión y les damos un rato de reposo.

Naturalmente, el “tocado” de pan fue para la ocasión, normalmente les pongo un crujiente de jamón o huevo cocido.

Espero que os guste.
Falsa alarma!! fue solo un espejismo primaveral. Nada de guardar los abrigos, ni de olvidarnos de las sopitas calientes o de los platos de invierno. Y sin duda este de fabes con conejo como plato de invierno da la talla.
En realidad la receta conocida es fabes con liebre, y esa era mi intención, pero me falló la magia y de la chistera- congelador en vez de liebre salió conejo ( que por otra parte es lo clásico). Así pues, hoy fabes con conejo.

La forma de prepararlo es la misma, y aunque con liebre queda más fuerte de sabor, nos gustó mucho esta versión.

Ingredientes:
Conejo de monte
3 dientes de ajo
Fabes de la granja
Una pizca de pimentón
100 ml de aceite
2 cebollas medianas
Un chorro de coñac
Sal
El día anterior se ponen a remojo les fabes, lavándolas bien para poder aprovechar el agua de remojo para cocerlas. También el día anterior podemos dejar el conejo limpio y troceado adobando con ajo y sal ( toma más sabor), pero eso va en gustos.
Ponemos en la olla les fabes (sin el agua) echamos el pimentón y un chorro de aceite. Cogemos la olla por las asas y “batimos” volteando les fabes para que queden bien impregnadas del aceite y no se despellejen al cocer. Añadimos el agua de remojo y salamos. Ponemos al fuego, al principio a fuego fuerte hasta que empiecen a hervir. Al no llevar carnes casi no necesitamos espumarlas. Echamos un vasito de agua fría para parar el hervor, y ponemos a fuego lento.

Ponemos el resto del aceite en otra olla y cuando esté caliente ponemos el conejo a dorar ( le quitamos los trocitos de ajo para que no se quemen y los reservamos) a fuego vivo para sellarlo. Echamos la cebolla picada y rehogamos un momento, añadimos el ajo del adobo y un chorrito de coñac.

Tapamos la olla y lo hacemos unos 15 minutos.
Destapamos la olla, retiramos los trozos de carne y con el tenedor deshacemos un poco la cebolla de la salsa.

Cuando les fabes estén cocidas ( probar que estén blanditas) se ponen los trozos de conejo y se añade la salsa. Se deja cocer todo junto a fuego muy lento unos 20 minutos para que se fundan los sabores. Apagar el fuego y dejar que repose antes de servir.

Normalmente se sirve junto en el mismo plato fabes y conejo.

Espero que os guste.
Un plato de legumbres no debería faltar en nuestra dieta por lo menos una vez a la semana. Tradicionalmente se tomaban como plato único y se guisaban con embutidos y carnes. Algunos de estos platos mantienen su vigencia y son clásicos en nuestra cocina como el cocido de garbanzos con sus variantes regionales o la fabada asturiana. Otros se han ido aligerando, incluso se preparan en ensalada. Estofadas con un chorrín de aceite y unas hortalizas están muy ricas.

La legumbre asturiana por antonomasia es la alubia de fabada, faba de la granja, pero hay otras variedades de fabes (alubias) muy típicas, como chata, granjilla, del cura, del mandilín, roxes, verdines.

Las que he cocinado hoy son del mandilín. Son pintas, menudas y mantecosas. Se prestan a recetas sencillas por lo sabrosas que son.

Ingredientes:
Fabes del mandilín
50 ml de aceite
Una pizca de pimentón
Media cebolla
Unas tiras de pimiento rojo
Unas tiras de pimiento verde
Un diente de ajo
Sal
Se ponen les fabes a remojo el día antes.

Se ponen les fabes en la olla, se les echa el pimentón y el aceite y se “baten” cogiendo la olla por las asas y se voltean para que queden bien impregnadas de aceite y que no se despellejen.
Se le añaden las hortalizas, pimientos, cebolla, ajo, zanahoria (yo no le puse) y la sal. Se cubre con agua y se ponen a cocer. Si se hacen en la olla rápida en 12-15 minutos están listas.
Se sacan las hortalizas al vaso de la minipimer y se trituran, se devuelven a la olla y se dejan hervir unos minutos.

Están mejor si se dejan reposar un rato antes de servirlas acompañadas con un huevo cocido.

Espero que os gusten.
El garbanzo es la legumbre más versátil, queda bien acompañado tanto de carnes como de pescados, en ensalada fría o en potaje de invierno, como entrante en una crema, o como plato único en un cocido.

Típico de vigilia los garbanzos con bacalao, o los garbanzos viudos, y todos los acompañados con pescado. Me gustan con mejillones, con calamares, con bacalao, o como los de hoy con langostinos y mejillones.
Ingredientes:
Garbanzos cocidos
Dos cucharadas de sofrito
150g. colas de langostinos
150 g mejillones limpios
½ l de caldo o agua
Sal
Si no tenemos los garbanzos cocidos, los ponemos a remojo el día anterior.
Ponemos los garbanzos en la olla con un buen chorro de aceite. Los movemos volteándolos en la olla para que se impregnen bien de aceite y los cocemos con zanahoria, puerro, cebolla, ajo y sal. Ver receta aquí.


Ponemos en la olla el sofrito y rehogamos con los mejillones y langostinos. Añadimos los garbanzos cocidos y removemos para que tomen el gusto del sofrito.
Le ponemos el caldo y los dejamos cocer diez minutos.

Si les damos un rato de reposo antes de servirlos quedan en su punto.

Teniendo los garbanzos ya cocidos este plato se hace en quince minutos y puede ser un plato único, equilibrado y sano.

Espero que os guste.