Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
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Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Esta tarta de manzana es una de mis debilidades. La conocí en El olivo, el restaurante que abrió Jean- Pierre Vandelle tras su paso por Las Cuatro Estaciones. Pionero en la introducción de los aceites en el restaurante. Unos platillos de aceite, una ensalada de bogavante y esta tarta fina de ración era mi menú favorito.

Fui ensayando recetas y poco a poco conseguí ésta que me parece bastante fiel a la original. En realidad mantengo dos versiones, porque como más deliciosa resulta es recién hecha, y si son varios comensales resulta difícil tenerlas al punto. De este inconveniente salió la versión rápida y que podemos tenerlas listas a falta de los 10 minutos de horneado.

Básicamente los ingredientes son los mismos para las dos recetas, cambia la manera de hacerlos.

Ingredientes:
1 manzana grande/ persona.
1 huevo y una yema.
1 vaso de leche.
Dos cucharadas colmadas de harina.
Dos cucharadas de azúcar.
Una pizca de sal.
30 g de mantequilla.
Ralladura de limón.
Almíbar, mermelada o gelatina.
Para la primera versión:
Untamos el molde o los moldes con mantequilla.

Hacemos una masa con el huevo, la yema, la leche, sal, azúcar, harina y la mantequilla fundida (como para crepes). Con esta cantidad tenemos para cuatro tartas. Reservamos.

Descorazonamos las manzanas y las cortamos en láminas finas (pelada o sin pelar, al gusto).

Colocamos las manzanas en una capa fina sobre el molde bien untado de mantequilla.


Vertemos la cuarta parte de la masa sobre la manzana, espolvoreamos con azúcar y metemos al horno precalentado a 200º unos 20 minutos hasta que se vea dorada.
Sacamos y pintamos con gelatina o mermelada, pasamos al plato y lista para llevar a la mesa.

La otra manera de hacerla nos permite prepararla por anticipado y dejarla a falta de horno o grill unos 8-10 minutos.
Ponemos al fuego un almíbar hecho con mitad de agua, mitad de azúcar. Cocemos las manzanas ya laminadas uno/dos minutos. Sacamos y reservamos.
Preparamos la pasta de creps igual que en la primera versión pero sin poner la yema.

Hacemos cuatro creps (son más gorditos que los normales). Reservamos.

Montamos la tarta: sobre el molde con mantequilla ponemos un crep. Untamos con la yema batida con dos cucharadas de almíbar y encima ponemos la capa de manzana.
Espolvoreamos con azúcar y estaría lista para ir al horno.
Como los ingredientes ya están prácticamente cocidos es solo para que coja cuerpo y tome color. Podemos ponerlas en distintas rejillas en el horno y hacer varias a la vez.

Sacamos y pincelamos con el almíbar de cocer las manzanas para darle brillo.

Se puede tomar fría, pero para mi gusto como mejor está es calentita, recién hecha.
Este mes El Recetario Mañoso propone como ingrediente la manzana de Aragón. Hago mi aportación dulce con esta receta.

Espero que os guste.
La manzana es la frutas más común en la cocina, tartas, bizcochos, rellenos, asadas, compotas, mermeladas, salsas…
El dulce de manzana es un imprescindible en casa. Tiene la ventaja de que se conserva meses y que se presta a muchas recetas rápidas de preparar para un postre improvisado: acompañado por unos quesos, en unas empanadillas, en hojaldre con queso fundido….

Es una receta sumamente fácil de hacer y aunque lleva bastante tiempo no es laboriosa.

No se necesita una manzana de extraordinaria calidad ni presencia. Pero para que quede un dulce consistente sin aditivos espesantes es importante que no estén las manzanas muy maduras. La pectina de la fruta es suficiente.
La cantidad de azúcar es un poco al gusto. A partir de los 550 g/ kilo de futa limpia garantiza una buena conservación, hasta quien pone azúcar y manzana a partes iguales. Yo suelo poner 650-700 g por kilo de futa.

Ingredientes:
Manzanas no muy maduras.
Azúcar.
Se lavan las manzanas y se limpian cortándolas en cuartos y quitando las semillas. Se cortan en trozos pequeños y se van echando en una olla de fondo grueso (la olla a presión, por ejemplo).

Tenemos que pesar antes la olla vacía para calcular la cantidad de manzana que vamos a usar y la parte de azúcar que tenemos que añadir.

Ponemos la cantidad de azúcar según nuestro gusto y lo ponemos al fuego. En los primeros minutos removeremos con una cuchara de madera hasta que el azúcar impregne bien la manzana (no hay que poner agua).

Cuando ya está disuelto el azúcar y se forme un caldo, moveremos de vez en cuando hasta que la manzana esté bien cocida y casi deshecha. El punto de cocción a partir de ahí, será a nuestro gusto si nos gusta más o menos dorado. (El color puede variar desde verde oscuro a marrón caramelo dependiendo de la clase de manzana que hayamos usado).


Trituramos en la misma olla hasta que quede una pasta fina y homogénea.


Volvemos a ponerlo al fuego unos minutos para que pierda el aire y vuelva a tener un color acaramelado y brillante.

Sacamos a los cacharros en los que vayamos a conservarlo, cajas, tupper… Tenemos que elegir cacharros con la boca más ancha si queremos poder desmoldarlo (no servirían tarros de mermelada)

Dejamos enfriar y que se “seque” formándose una capita que resista a la presión del dedo y guardamos en un sitio fresco y sin luz (no es necesario que sea en el frigo).

Espero que os guste.
Los frixuelos, filloas o crêpes son palabras que se usan para referirnos a una misma cosa, y que se corresponden con los lugares donde se preparan. Asturias, Galicia, Francia… y que tienen algunas variantes peculiares.

Aunque dentro de Asturias encontramos distintas recetas, con o sin mantequilla, con o sin licor, nunca había oído hablar, ni probado los frisuelos de calabaza. Y fue una grata sorpresa.
Llegué a casa sin receta, pero decidida a intentar hacerlos. Fui añadiendo y quitando ingredientes hasta conseguir una receta bastante parecida a la que había probado, y que me gustó.
Ingredientes:
100 g de calabaza cocida.
3 huevos.
2 cucharadas de azúcar.
Una pizca de sal.
3 cucharadas de anís. (45 ml).
300 ml de leche.
30 g de mantequilla.
4 cucharadas colmadas de harina.
Aceite o mantequilla para freír.
Azúcar (y canela, opcional) para rebozar.

Igual que para los fritos de calabaza o las chulas tenemos que cocer la calabaza con agua y sal y escurrirla muy bien (mejor dejar en un colador toda la noche).
No tenía calabaza de la que se suele usar para este tipo de platos (calabazón) y los hice con la calabaza que se vende en las fruterías.

Se tritura la calabaza y usamos 100g (tres cucharadas).


Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la túrmix y batimos. Dejamos reposar la masa.



Ponemos más o menos harina según nos gusten los frisuelos más o menos finos. Si dejamos la masa más líquida, se extenderá mejor y tendremos frisuelos muy finos.

Para freírlas podemos pincelar la sartén con aceite, o usar mantequilla. Yo pongo un dado de mantequilla envuelto en un trozo de papel de cocina y unto la sartén (debe quedar untada solamente).

Los primeros los hice en una sartén redonda de hierro. La segunda vez usé la sartén de tortilla japonesa (cuadrada) para hacer rollos y cortar en porciones.Hice el rollo con tres frixuelos,

Es importante tener un cazo o cucharón que haga la cantidad justa para que cubra el fondo de la sartén, porque el echar la masa en la sartén y extenderla debe ser un proceso rápido.

Cuando los bordes del frisuelo se van separando le damos la vuelta ayudados con una pala o una espátula fina. (En las sartenes antiadherentes no se puede dar la vuelta al frisuelo volteándolo en el aire, al menos la primera vuelta).

Cuando esté hecho por el otro lado lo sacamos a un plato espolvoreado de azúcar, y espolvoreamos también el frisuelo.
Seguimos haciendo el resto de la masa y poniéndolos en el plato encima del anterior.

Si hacemos mucha cantidad, para mantenerlos calientes se pone el plato sobre una olla con agua caliente.

Me parece que estos frisuelos como más ricos están es así solo con azúcar, sin añadirles más relleno.

Espero que os guste.
Las primeras fresas nacionales han comenzado a verse en las fruterías. Aún no están en su punto óptimo, pero se compensa con las ganas que tenemos de probarlas.

Lo mejor es tomarlas acompañadas de una crema, un sirope o con chocolate fundido…dejamos para más adelante el tomarlas solas o mínimamente elaboradas.

Las que os propongo hoy son unas tartaletas de hojaldre rellenas con crema de yema ( o pastelera) y fresas con nata montada.

Ingredientes:
Fresas
Una plancha de hojaldre
Crema de yema
Nata montada
Empezamos preparando las tartaletas. Enrollamos la plancha de hojaldre y cortamos trozos de unos cuatro cm. Ponemos un trozo en cada molde de tartaleta y lo aplastamos contar el fondo y las paredes para forrarlas.
Pinchamos el fondo y horneamos en horno precalentado a 180º hasta que estén doradas (no importa que se suba el fondo). Las sacamos y dejamos enfriar.

Hacemos la crema con tres yemas, un vaso de leche, dos cucharadas de azúcar y una de maizena ( un poco más que para la crema de relleno de tartas o para mousses) y una piel de limón. La ponemos en la manga pastelera y reservamos.
Montamos 200cc de nata. Cuando empiece a espesar añadimos dos cucharadas de azúcar (glas o normal) en forma de lluvia. Seguimos montando hasta que esté bien subida (podemos añadir una punta de estabilizante, 4g. o la misma cantidad de gelatina neutra en polvo).ponemos en una manga con boquilla de estrella. Reservamos.

Lavamos las fresas y les quitamos el pedúnculo. Las cortamos verticalmente en cruz sin llegar a separar los trozos.
Montamos el postre:

Aplastamos el fondo de las tartaletas para dejar el fondo plano. Ponemos un poco de crema dentro de la tartaleta y alisamos con una espátula. Las llenamos al ras de la tartaleta.

Ponemos tres fresas cortadas y ligeramente abiertas en cada tartaleta.

Con la nata rellenamos el centro de las fresas y hacemos unas estrellas entre ellas.

Mantenemos en el frigo hasta el momento de llevarlas a la mesa.
Espero que os guste.
Los ingredientes del tocinillo de cielo son prácticamente universales, yema de huevo y almíbar. Admite pequeñas variaciones como añadir algún huevo entero, poner piel de limón en el almíbar ( o canela), y yo como a casi todos los postres le pongo una pizca de sal para afinar el dulzor. El resultado depende en mayor medida en la forma de cocerlo, en el molde que usemos ( bajo o alto) y en el tamaño.

En general el tocinillo hecho al horno ( en baño maría) resulta mas compacto, se corta perfectamente en porciones conservando la forma.
Los hechos al vapor quedan más cremosos y es preferible elegir moldes individuales. Para flaneras grandes o de corona es mejor hacerlos en la olla tapada y a presión.
Hoy pongo el paso a paso del tocinillo hecho al baño maría en olla sin presión.

Las recetas más tradicionales vienen normalmente en volumen ( no en todas las casas disponían de peso).Además facilita el acertar con el punto del almíbar sin necesidad de usar un pesa jarabes. Si queremos poner algún huevo entero la proporción es de un huevo entero por cada doce yemas.
Ingredientes:
12 yemas
1 huevo entero
1 medida de azúcar = yemas + huevo
1 medida de agua = yemas + huevo
Piel de limón (opcional)
Pizca de sal (opcional)
Caramelo para el fondo de los moldes.

Se separan las claras de las yemas. Se miden las yemas y el huevo entero.

Se hace un almíbar con una medida igual a la de las yemas de azúcar y otra de agua, se deja reducir a la mitad, es decir hasta que nos quede un volumen igual al de las yemas. Se deja enfriar un poco.

Mientras hacemos el caramelo con dos cucharadas de azúcar y unas gotas de limón. Untamos el fondo de los moldes ( se puede usar caramelo líquido comprado)

En un bol batimos ligeramente las yemas y el huevo procurando que no se forme espuma. Le ponemos un pizca de sal. Se añade al hilo el almibar, se mezcla bien, se pasa por un colador y se llenan los moldes.

Ponemos una cazuela amplia en la que nos quepa el cestillo de cocer al vapor ( para que las flaneras no toquen directamente el fondo de la olla) y metemos las flaneras, el agua debe quedar como a un dedo del borde. Esperamos a que rompa a hervir el agua para bajar el fuego y mantener a esa temperatura, hirviendo pero sin borbotones. Cubrimos con un paño la olla y ponemos la tapa sin ajustarla completamente para que pueda salir el vapor.

El tiempo de cocción dependerá del tamaño de los tocinillos, pero estará en torno a los 90 minutos. Comprobamos de vez en cuando el nivel del agua y si es necesario rellenamos con agua. Podemos comprobar cuando están hechos pinchando con una aguja metálica o con la punta del cuchillo ( no con brocheta de madera), o moviendo el molde: el tocinillo cuando está cocido queda firme ( no como el flan). Apagamos el fuego y dejamos enfriar en la olla.

Sacamos los tocinillos y acabamos de enfriar en el frigorífico sin desmoldarlos ( para que se conserven bien jugosos).

Acompañados con un helado ligero resulta un postre delicioso

Espero que os guste