Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
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Para cuando nos queda un trozo de bizcocho seco y duro siempre es bueno tener a mano una receta para aprovecharlo. Dependerá de que clase de bizcocho sea y de la cantidad para elegir la mejor forma de aprovecharlo.

Estos pasteles son ideales para aprovechar un bizcocho de mantequilla, son fáciles de hacer y quedan muy ricos.

Se puede usar hojaldre para hacerlos, a mí es como más me gustan, pero a falta de hojaldre pueden usarse obleas de empanadilla.
Ingredientes:
Bizcocho de mantequilla
1 plancha de hojaldre
1 vaso de agua
1 vaso de azúcar
3 yemas
Frutas confitadas.
½ hoja de gelatina
90g de almendra molida
Se forran los moldes de tartaleta con hojaldre (con una plancha nos saldrán seis pasteles). La forma más fácil y que mejor queda al hornear es al estilo portugués; se enrolla el hojaldre formando un rulo.
Se cortan porciones del rulo y se ponen en el fondo del molde, se presionan y se extiende para forrar el molde procurando que el fondo y las paredes queden finas y el borde un poco más grueso (al hornearlo esta parte mas gruesa crecerá hacia arriba y hacia dentro)


Se prepara un almíbar con el agua y el azúcar y se deja hervir dos o tres minutos.
Se añade el bizcocho en láminas no muy gruesas para que se cale mejor. Se remueve hasta formar una pasta uniforme.
Se echa la almendra molida y sin dejar de remover se cuece un minuto. Se retira del fuego y se echan las yemas, se remueve hasta que queden integradas y se vuelve a poner al fuego dos minutos más.


Se rellenan las tartaletas hasta un centímetro del borde y se hornean en horno precalentado a 200º unos 20 minutos.

Sacamos los pasteles cuando veamos el hojaldre dorado y cocido. Desmoldamos y dejamos enfriar los pasteles.


Preparamos la cobertura: hidratamos la gelatina. Picamos las frutas en trocitos pequeños y las ponemos en un cazo con tres cucharadas de agua ( o zumo de naranja) añadimos la gelatina bien escurrida y removemos para disolverla. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Ponemos una cucharada de frutas sobre cada pastel.
Dejamos que enfríen totalmente para que la gelatina fije las frutas y los pasteles queden brillantes.

Espero que os gusten