Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Gastromanía
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Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Querido Cosmen, aunque haya muchas recetas en el blog que hemos compartido y que implícitamente te haya dedicado, no podía dejar de poner una expresamente para ti.

Tengo muchas razones para hacerlo. Eres el mejor amigo de María, y eso sería suficiente, pero además, hemos compartido momentos estupendos y otros menos amables, me has hecho reír recordando el día que TÚ me conociste en Meres, y me has confiado a Lana (ahora Bebé). Y hoy quería decirte que te quiero un montón, que te mando todo el ánimo y un abrazo muy fuerte para que lo compartas con tu Belén.

Podrías haber tenido otro plato favorito, porque las lentejas han resultado ser muy ingratas con la cámara. Y mira que las he mimado, hasta les he puesto un tocado muy mono con un velo de pan (ya sabes lo que me gustan los sombreros, jajajaja) y otro más colorido, pero no hay manera de que queden favorecidas.
En casa las hago solo con las verduritas del sofrito, pero he puesto otras alternativas para quienes prefieran un plato más contundente.

Ingredientes:
Lentejas
2 cucharadas de sofrito
Una pizca de pimentón
Sal
50 cc de aceite
Ajo molido
Agua o caldo.
*Taquitos de jamón
*Tiras de bacon frito
*Rodajas de chorizo
Ponemos las lentejas a remojo unas dos horas.

Ponemos en la olla el aceite con el sofrito, rehogamos un momento. Si queremos poner jamón, bacon o chorizo, ahora sería el momento de añadirlo al sofrito.
Escurrimos las lentejas y las echamos a la olla junto con el ajo molido, la sal y el pimentón, las rehogamos hasta que estén bien impregnadas del sofrito.
Añadimos el agua o el caldo, cubriéndolas generosamente. En cuanto empiecen a hervir bajamos el fuego y las dejamos cocer a fuego lento hasta que las lentejas estén blandas. Si se quedan secas añadimos un cacillo de caldo. Deben de estar siempre cubiertas con el caldo (más o menos cubiertas dependiendo de lo caldosas que nos gusten). Una vez cocidas apagamos el fuego y dejamos reposar para que el caldo tome cuerpo.

Para hacerlas en la olla rápida, una vez añadida el agua, tapamos y cuando aparezcan los dos anillos indicando máxima presión contamos 10 minutos. Dejamos que pierda la presión y les damos un rato de reposo.

Naturalmente, el “tocado” de pan fue para la ocasión, normalmente les pongo un crujiente de jamón o huevo cocido.

Espero que os guste.
Está a medio camino entre el típico sándwich mixto y un emparedado. Se hace a la plancha en vez de freírlo, va rebozado en huevo.Es una cena rápida de hacer y con el éxito asegurado y acompañado con una ensalada verde completa y sana.

Lo calé con caldo antes de pasarlo por el huevo batido, le da un toque especial y una textura deliciosa. Si no tenemos un vasito de caldo a mano lo empapamos con leche y una pizca de sal. Normalmente se hace con rebanadas de pan de molde, yo puse una rebanada de tostada abierta al medio.

Ingredientes:
Pan de molde
Jamón york en lonchas
Queso en lonchas
Un vaso de caldo de carne
Huevo batido
Un hilo de aceite
Una pizca de sal
Se bate el huevo con una pizca de sal en un plato amplio en el que quepa el sándwich.
En otro plato se pone el caldo de carne.

Se ponen las lonchas de jamón y las de queso sobre una rebanada de pan. Se tapa con otra rebanada y se presiona un poco.


Se pasan los sándwiches por caldo mojando ligeramente por los dos lados. Se rebozan en el huevo batido.
Se pone una parrilla o una sartén con una gota de aceite y cuando está bien caliente se pone el sándwich. Se deja dorar y con una pala se da la vuelta.

Se sirven bien calientes, con una ensalada o con el acompañamiento que más nos guste.

El color tan amarrillo se lo debo a unos huevos estupendos que me ha regado mi amiga Hilda, ( gracias!!).
Espero que os guste.
Estreno monitor!!!, y aunque no encuentro ninguna receta a su medida, tipo "peazo receta", una tartita siempre es bien recibida o no?. Si además es de plena temporada, fácil, vistosa y lo más importante, riquísima, creo que quede a la altura (figuradamente, claro).

El chantillí (Chantilly), en su versión más original, es una nata montada azucarada y aromatizada con vainilla.
En las recetas suelen indicar esencia de vainilla para hacerla, yo soy reacia a esas “esencias” porque la mayor parte son puros “artificios”. Prefiero usar vainilla natural para aromatizar la nata.
Ingredientes:
400 g. de fresas
200 cc de nata
2 claras de huevo
4 cucharadas de azúcar
Una pizca de sal
Una vainilla
Almíbar ligero (o leche azucarada)
Una base de bizcocho
3 ½ hojas de gelatina
50cc de leche.
Para aromatizar la nata con vainilla podemos hacerlo de dos formas, hirviendo la nata con la vaina y metiéndola a enfriar al frigo para poder montarla o dejando la vainilla unas horas dentro de la nata en el frigo y retirarla antes de montar. Esto último es lo que hice, y luego puse la vainilla en la leche para disolver la gelatina.

Preparamos un aro forrado de acetato sobre la bandeja en la que vayamos a hacer la tarta. Ponemos un fondo de bizcocho y lo calamos con almíbar o con leche azucarada. Limpiamos las fresas, y cortamos a la mitad las que necesitemos para poner alrededor del aro con la parte del corte hacia fuera.(procuramos que sean parecidas de tamaño).Metemos al frigorífico. El resto de las fresas las cortamos en daditos pequeños. Reservamos.
Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría.

Retiramos la vainilla de la nata y la montamos con dos cucharadas de azúcar. Reservamos.

Ponemos la leche a calentar con la vainilla, cuando hierva la retiramos del fuego y quitamos la vainilla. Añadimos la gelatina escurrida y removemos hasta que quede bien disuelta (no es necesario volver a poner al fuego, la gelatina se disuelve a la temperatura que tiene la leche y conserva mejor su poder gelificante* – *palabra que se usa en cocina, pero que no existe en español, deberíamos decir, coagulante o floculante -). Dejamos entibiar.
Mientras, montamos las claras con la pizca de sal y ponemos las otras dos cucharadas de azúcar. Reservamos.

Añadimos la leche con gelatina a la nata montada y mezclamos bien. Echamos las fresas picadas, envolvemos con la espátula cuidando de que no se baje la nata.

Vamos añadiendo las claras por partes y mezclando con movimientos envolventes, hasta incorporar todo el merengue.

Sacamos del frigo el bizcocho y rellenamos con la mousse. Alisamos con la espátula. Si queremos que quede una superficie sin que se vean los trozos de fresa, hundimos con la punta del cuchillo los trozos y alisamos de nuevo.Dejamos en el frigo al menos dos horas.


Retiramos el aro y el acetato y decoramos al gusto, con unas fresas y chocolate, con frambuesas,con hilos de sirope...

*Con estas cantidades sale una tarta de 18 cm de diámetro. Yo hice dos más pequeñas.
Espero que os guste.
En realidad esta ensalada es un mero pretexto para enseñaros un cacharrín que a mí me resulta muy útil. Cuando queremos hacer una vinagreta, tenemos que poner en un bol aceite y vinagre, calculando las cantidades para que no sobre y tener que tirarla, batir hasta emulsionar y rápidamente usarla. Con este cacharro tenemos mezclado aceite y vinagre en la proporción que nos guste, y cuando queremos una vinagreta bien emulsionada solo tenemos que apretar esa palanquita de asa y listo, servimos y guardamos hasta la próxima.


Es un regalo de Ricky, que imagino se pueda encontrar en las tiendas de menage o en ferreterías bien surtidas.

Ingredientes:
Langostinos
Patata huevo
Vinagreta
Perejil picado
Se cuecen los langostinos. Si son frescos se ponen en agua fría y sal y en cuanto rompa a hervir en 1 minuto se apaga el fuego y se dejan otro minuto, luego se refrescan y se pone sal gorda y se cubren con un paño húmedo. Si son congelados se pone agua y sal a hervir y cuando está hirviendo se echan los langostinos, se cuecen dos minutos y se refrescan, se pone sal gorda y se cubren con un paño húmedo. He leído en algunas páginas que los langostinos y gambas se salan después de cocidos y que no hay que poner la sal en el agua. La primera parte es cierta, los langostinos se salan después de cocidos, previo baño en agua fría. Pero la sal del agua de cocerlos no tiene como fin el salarlos, es para subir la temperatura de ebullición del agua y que el marisco cueza en menos tiempo y quede más jugoso. Estos tiempos son para langostinos medianos. Para los tigre o jumbo se da medio minuto más, y para los pequeños medio menos.
Se cuecen los huevos y las patatas (tamaño pequeño de guarnición). Se calculan tres patatitas por persona y un huevo.

Se pelan las patatas y se cortan en rodajas, se ponen en el fondo del plato, los huevos en cuartos sobre las patatas y los langostinos pelados. Se espolvorea perejil fresco picado.

Se pone en la vinagrera aceite y vinagre, a mi me gusta la proporción 3/1, es decir tres partes de aceite por una de vinagre. Se bate hasta que se emulsiona, quedando como una crema blanquecina. Se aliña con la vinagreta la ensalada.
Y si se quiere se puede poner una mayonesa en una salsera.

Espero que os guste.
Hay platos que para prepararlos hay que tener mucha fe en el resultado, porque el proceso no resulta muy agradable. Si tuviéramos que embutir chorizo, sin la certeza de lo buenísimo que es el resultado, o hacer unos callos, o limpiar unos riñones… pues este es el caso de la receta de hoy. A muchos les echará para atrás la idea de manejar la piel de pollo, pero os aseguro que merece la pena probarla.

Hace tiempo puse unas recetas de pollo cocinado sin piel, y decía que la piel no había que tirarla, que podíamos guardarla para usarla en otros platos. La textura crujiente que queda al freírla en aceite bien caliente es muy interesante y además pierde el exceso de grasa que tiene. Es ideal para aprovechar restos de carnes para que no queden resecas al recalentarlas.

En esta receta usé unos trozos de pollo con champiñones que había sobrado, pero podría hacerse con unas albóndigas, un trozo de asado, unas salchichas, incluso con la carne del cocido.

Ingredientes:
Piel de pollo
Restos de pollo en salsa
Champiñones
Sal ajo en polvo
Aceite para freír
Deshuesamos la carne y la desmenuzamos. Le ponemos parte de los champiñones y un poco de salsa.


Sazonamos con sal y ajo la piel de pollo. Extendemos los trozos de piel y ponemos una cucharada de relleno en cada uno. Cerramos haciendo paquetes y los sujetamos con palillos.



Se pueden freír en la freidora o en un recipiente profundo. Dejamos que el aceite esté bien caliente y freímos los paquetitos hasta que estén bien dorados y muy crujientes.

Los sacamos sobre papel de cocina y los pasamos al plato.

Acompañamos los crujientes con el resto de champiñones y unas patatas fritas.

Espero que os guste.