Gastromanía
es un nuevo
espacio en mi blog.
Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Gastromanía
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Una gran mesa virtual en la que podréis disfrutar los platos de grandes chefs.
Las croquetas deben de ser de los paltos con mayor aceptación que conozco. Les gustan a los niños, a los mayores. Gustan las clásicas de pollo, las he jamón, las de gambas, las de foie?,las de pescado, y es que croquetas se pueden hacer casi de cualquier cosa.

Me he puesto a pensar en cuales son mis favoritas, y la verdad me cuesta elegir unas. Éstas de champiñón, dentro de que no son las que hago con más frecuencia, me parecen deliciosas.

Las hago con la receta más tradicional, muy parecida a las que le vi hace tiempo a Marga del blog El Puchero de Morguix. Ambas tenemos cierta debilidad por las setas, y como podéis comprobar tiene fantásticas recetas con ellas, las croquetas por ejemplo.
No me quedaba ni la sal de boletus ni la mousse de setas, que les da un sabor muy bueno, y para que quedase más sabroso el champiñón lo rehogue previamente en láminas gruesas con cebolla y ajo, los piqué una vez que estaban blanditos y los añadí a la bechamel.
Ingredientes:
Chapiñones
¼ de cebolla
1 vaso de leche
1 cucharada de harina
50 ml de aceite
Sal
Nuez moscada
Pan rallado
Huevo batido
Aceite para freír
Preparamos primero los champiñones: los limpiamos y los laminamos. Picamos muy fina la cebolla y en una sartén con la mitad del aceite la pochamos junto con el champiñón, poniendo un poco de sal. Cuando estén blanditos sacamos y los picamos. Reservamos.

Ponemos el resto del aceite y calentamos moderadamente, echamos la cucharada de harina y rehogamos un momento tostando ligeramente para que la bechamel no sepa a cruda.

Añadimos la leche a pocos, integrando bien antes de echar la siguiente. Cuando hayamos terminado de poner toda la leche, echamos los champiñones, sal, nuez moscada y seguimos cociendo la bechamel hasta que tenga un espesor que al remover queden formados los surcos y se despegue de las paredes de la sartén.

Sacamos a una fuente dejando una capa como de dos centímetros, dejamos que enfríe.
Formamos las croquetas, las pasamos ligeramente por pan rallado, huevo batido y nuevamente por pan rallado, esta vez rebozándolas completamente (poner cuidado en rebozar bien los extremos).

Si contamos con una croquetera ponemos la masa dentro y ya nos salen formados los rulos de croqueta, sería cortar y proceder al rebozado. Una opción a medio camino entre hacerlas a mano y la croquetera es sacar la masa a una manga con boquilla lisa grande (especial croquetas), cuando haya enfriado un poco, hacer rulos de masa sobre una bandeja con pan rallado.

Freímos las croquetas en abundante aceite, dándoles la vuelta para que queden doradas.Las sacamos sobre papel de cocina.
( si hemos tenido las croquetas congeladas, las echamos a freír en aceite bien caliente para que se sellen rápidamente, y bajamos el fuego para que acaben de hacerse y el centro quede fundido.

Servimos bien calientes. bien solas como aperitivo,

O acompañadas de una ensalada para una cena ligerita.

Espero que os guste.
Las croquetas de mejillones son una buena manera para aprovechar los mejillones pequeñitos y que no “lucen” bien en otras recetas.

Como cualquier otra croqueta se puede congelar ya lista para freír.

Son los mismos ingredientes que los de los mejillones villaroy, hasta el acabado de las recetas son iguales.
Ingredientes:
Mejillones naturales
Media cebolla
2 cucharadas de harina
½ l de leche
50 ml agua de mejillones
50 ml de aceite
Sal?
Pan rallado
Huevo batido
La bechamel va con una cebolla pochada.

Cuando esta cocida se añaden los mejillones picados y se mezcla bien

Se saca la masa y se deja enfriar tapada con un film para que no quede una capa dura.

Se forman las croquetas y se pasan por huevo batido y pan rallado.


Se fíen en aceite bien caliente y cuando están doradas se sacan sobre papel de cocina.

Se pueden acompañar con una ensalada de tomate, ensalada verde, o vinagreta de verduras.

Espero que os guste
Villaroy, en cocina hace referencia a una bechamel que acompaña a un alimento , empanado y frito. Los platos más conocidos con villaroy son las pechugas de pollo, las chuletitas de cordero o los medallones de solomillo de cerdo. Todos ellos exquisitos dentro de su sencillez.

Hoy he preparado bocaditos con mejillones, un aperitivo delicioso.
He puesto cebolla pochada en la bechamel, que le da un punto muy suave en contraste al sabor fuerte del mejillón.

Los mejillones más adecuados son las piezas grandes, aunque ahora no es el mejor momento , están en temporada de desove y no salen tan llenos.

Ingredientes:
Mejillones naturales
Media cebolla
2 cucharadas de harina
½ l de leche
50 ml agua de mejillones
50 ml de aceite
Sal?
Pan rallado
Huevo batido
Abrimos los mejillones al vapor. Los sacamos de las conchas y reservamos. Colamos con un paño el agua que sueltan al cocer y reservamos.

Cortamos la cebolla en burnoise (cuadraditos) muy menuda y la ponemos a pochar en el aceite a fuego muy lento.

Cuando esté blandita, sin que llegue a dorarse, añadimos la harina y rehogamos unos minutos para que no sepa a cruda la bechamel
Vamos añadiendo a pocos la leche sin dejar de remover y esperando a que la absorba antes de añadir la siguiente, añadimos también las cucharadas de agua de cocer los mejillones.
Cuando terminamos de poner todo el líquido, probamos de sal y cocemos hasta que tenga el punto de la bechamel para croquetas.


Sacamos la bechamel y dejamos enfriar un poco para que esté consistente pero manejable.

Ponemos una cucharadita de bechamel en cada mejillón y moldeamos ligeramente con un poco de harina.

Rebozamos los mejillones en huevo batido y los pasamos por pan rallado, cuidando de que queden bien envueltos en pan.


Calentamos aceite en una sartén y antes de que humee freímos los mejillones a fuego medio. No necesita más tiempo que el que tarden en ponerse dorados. Si el aceite no los cubre les daremos la vuelta para que queden dorados por los dos lados. Sacamos sobre papel de cocina.

Los servimos bien calientes. yo los acompañé con una vinagreta de tomate, huevo cocido y perejil.

Podemos ponerlos como aperitivo o como un entrante ligero.

Espero que os guste.
Difícilmente me resisto cuando veo en una carta un plato de foie. Puede que me sorprenda, que sea distinto a lo que imagino, pero de antemano sé que me gustará. Algo de esto me pasó con este foie, en la carta venía como ensalada de foie con manzana, me hice una idea de unos daditos de foie y de manzana sazonados con alguna salsa o una reducción de módena (que por cierto, está también riquísimo).
Pero aunque no era lo que esperaba, me encantó. No sé si para un entrante resultaría, pero para el centro de la mesa y compartir me parece perfecto.
No tiene ningún misterio, es una manzana caramelizada y con una compota también de manzana que acompañan una “montaña” de foie rallado.
Servido con unas galletas saladas o unas rebanadas tostadas de pan con pasas es simplemente una exquisitez.
Ingredientes:
2 manzanas reineta
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de coñac
1 manzana royal gala
Una nuez de mantequilla
1 cucharada de azúcar
100 g de foie micuit.
Para la compota las manzanas más adecuadas son las reineta o las golden, porque se deshacen al cocer y queda la textura ideal para este plato.


Para la compota: pelamos las manzanas y las cortamos como las patatas para tortilla.
Ponemos en un cazo la manzana, el coñac y el azúcar (dos cucharadas) y la cocemos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Retiramos cuando la manzana se haya hecho puré y esté ligeramente dorada. Reservamos


Lavamos la manzana roja (royal gala) y sin pelarla la cortamos con la mandolina en rodajas finas.


En una sartén amplia ponemos la mantequilla y las rodajas de manzana extendidas, espolvoreamos con una cucharada de azúcar.
Cuando estén doradas por abajo, damos la vuelta para que tomen color por el otro lado. Dejamos hasta que el azúcar haya caramelizado. Reservar.
Ahora solo nos queda emplatar, (mejor si elegimos un plato alargado):

Ponemos a un lado las rodajas de manzana formando un circulo y en el centro una cucharada de mermelada.

Al otro lado del plato ponemos el montoncito de foie. Debe de estar frio y bien duro para poder rallarlo.
Elegimos un rallador de juliana fina y lo apoyamos ligeramente inclinado en el plato para que caiga formando un montón.
Y eso es todo… ahora a disfrutar untando en pan de pasas tostado o en unas galletas.

Espero que os guste.
En casa, el gusto por los mejillones está muy mal repartido: A María no le gustan nada ( salvo los de lata) y a mí me encantan. Aprovecho cuando estoy sola para comprarlos, y para no repetir dos o tres comidas iguales procuro prepararlos de distintas formas.


Los mejillones en salsa de azafrán son deliciosos, pueden ser tanto un aperitivo o un entrante, cuestión de poner más cantidad y acompañarlos con un arroz blanco.
La forma de limpiar los mejillones está explicada AQUÍ. Insisto en no raspar, ni tratar de arrancar las barbas.
Simplemente lavarlos bajo el grifo y desechar los abiertos o rotos.

Una vez cocidos las barbas se retiran con facilidad.
Ingredientes:
Mejillones
30 g. de mantequilla.
1 cucharadita de maicena
Una copa de vino blanco seco
Agua de los mejillones
Azafrán en hebra

Se lavan los mejillones y se ponen a abrir sin añadir nada de líquido. Cuando estén abiertos los sacamos con la espumadera y colamos con un cedazo el caldo que hayan soltado. Lo ponemos a
hervir de nuevo con unas hebras de azafrán tostadas y deshechas.

Quitamos las conchas y vamos poniendo los mejillones en brochetas.
En una sartén fundimos la mantequilla. Echamos la maicena y rehogamos un momento.
Añadimos el vino y el caldo, ligamos la salsa hasta que espese. ( probamos de sal, pero no suele ser necesario añadir más). En el último momento echamos unas hebras de azafrán enteras.

Emplatamos poniendo las brochetas en un plato o en una bandeja de aperitivo.
Si vamos a tomarlo como entrante podemos acompañarlos con un arroz blanco o unas patatas hervidas.

Espero que os guste.